CONVERSANDO CON TXIKITO DE BOLIBAR

Este sábado, día 22 de diciembre, dentro del festival «Clásico Calzada», se rinde homenaje en el Jai Alai de Gernika a Jose Antonio Illoro, más conocido como Txikito de Bolibar.

Yo le tengo un especial cariño a Txikito. LLegué con 17 años a Tampa y él, cuatro años mayor, estaba despuntando de tal manera que daba ventajas de escándalo. Sí, de escándalo. Su superioridad era tal, que el intendente a media temporada o antes, le ponía con algunos de nosotros, recién llegados, que entre los nervios, y que no metíamos tres seguidas, éramos una carga difícil de soportar. Bolibar, sin embargo, podía con todos. Cuidar la chula, era todo lo que nos exigía. Del resto se encargaba él. Conservo en mi retina imágenes imborrables, jugadas memorables. Los que le vieron jugar en su esplendor, saben de qué hablo. Saben que no exagero. Aquí, por si algún mal pensado, intenta invocar al exceso de nostalgia, está equivocado.

Jugó horrores en una época donde se jugaba una barbaridad. Tuvo grandísimos rivales. Es el caso de Katxín Uriarte, con quién entabló luchas inolvidables en los frontones de Euskal Herria. Y también en aquella temporada, año 1982, en Bridgeport, donde llegaron los dos empatados a quinielas el último día. Tuve –qué afortunado he sido–  la gran suerte de ser testigo de aquella rivalidad.

No fue el de Aulesti el único que disputaba la corona con el de Bolibar. Hubo otros que le ponían en aprietos… pero la magia… ¡Ay! la magia… Todos acabamos por sucumbir, antes o después, al embrujo de su magia.

Han transcurrido nueve años desde que conversamos en torno a un café, en su Bolibar natal. Por ese motivo he creído conveniente recuperar la entrevista. Seguro que muchos no la han leído. Habrá que sí, pero apenas recuerden lo hablado. No nos vendrá mal saber lo que opinaba el mago de Bolíbar.

Conversando con Txikito de Bolibar

En la Bizkaia profunda, a tres kilómetros de Markina, en una aldea de 408 habitantes, nació y vive Txikito de Bolibar, uno de los más grandes pelotaris de la historia del jai-alai.

Bolibar vive con su mujer, Kontxi, y sus dos hijas de 24 y 18 años, respectivamente. Juntos regentan una cantina situada a escasos metros del frontón y de la casa-museo de Simon Bolibar, donde radican los orígenes de «El Libertador» de Venezuela.

  Bolibar ganó mucho dinero en el jai-alai –en Durango, año 1982, cobraba más de mil dólares por partido– y supo guardar aquel dinero. El bar, un pasatiempos más que una fuente de ingresos. A sus 57 años conserva un aspecto magnífico. Desde que se retiró hace 13 años entrena en Markina un par de veces a la semana, lo hace de zaguero.

  ¿Quién no recuerda aquella figura desgarbada de hombros estrechos y brazos sin fin? ¿Aquel caminar simiesco que, de pronto, se transformaba en depredador, atacando despiadadamente?

Txikito fue un pelotari completo, sucio a veces, el más limpio, depende el momento. Lo mismo buscaba la pelota en el cuadro 2 que subía al cuadro 10 a socorrer a su zaguero. Un genio orgulloso. De mucho genio. Ambicioso siempre.

En cierta ocasión en Mexico, Bolibar ya veterano, acababa de ganarle una final al joven Pipertxu  Alberdi que  lloraba desconsoladamente en los vestuarios. «¿Lloras eh?!», le dijo Txikito.

«Más hubieras llorado si te hubiera cogido con 28 años!»…

Orgulloso siempre. Amor propio a raudales. Jugando en Palm Beach, si algún pelotari modesto le metía tanto a resto de saque, despectivamente desde el banquillo murmuraba:

«Bah!.. pelotaris de 1.500 (pesetas) en Durango»…

Ambicioso. En su primer año en Tampa estuvo lesionado unos días. Todas las noches rezaba a la Virgen María no para que se recuperara de su lesión sino para que le ayudara a ser el máximo ganador de quinielas al finalizar  la temporada.

A Bolibar sigue apasionándole el jai-alai. Lo vive y no pierde ocasión para rememorar sus hazañas con palabras y gestos. Lo que viene a continuación es una entrevista para alguien que merece mucho más. Soy consciente de que su carrera, sus logros, sus vivencias, dan para más. Incluso  para un libro completo.

¿De todas temporadas que jugaste en USA, con cual te quedarías?

Todas fueron muy buenas. Fui máximo ganador de quinielas en la mayoría. Quizás, la temporada 1979-1980 en Bridgeport fuera la mejor. gané 216 quinielas, 49 singles y 45 veces la última quiniela que se jugaba tanto a tanto.

¿Y tu mejor año en Euskadi?

Mi mejor recuerdo el del año 1982 que jugando con mi hermano ganamos la Copa del Mundo en San Juan de Luz a Castro II-Goiogana.

¿Por qué no jugaste en Miami?

Mira, el año 1969 firmé con Berenson para ir a Miami. Poco después Berenson compró Tampa y allá me llevó. «Por mucho que destaque un pelotari en Tampa nunca jugará en Miami», comentó Berenson. Resulta que en 1974 quiso llevarme a Miami, yo le recordé sus palabras.

 Además, yo estaba muy a gusto en Tampa.

¿Cual fue el cuadro más potente en el que hayas jugado?

El año 1977 nos llevaron a Hartford a medio cuadro de Tampa y a otro medio de Miami. Tal vez sea ese el mejor cuadro. Jugué tres meses y establecí un record de 99 quinielas y 50 singles. Blenner el intendente nos ponía a todos con todos los números. Un chollo para mí que estaba acostumbrado a jugar 5-6-7 sin quitar.

¿Tu cancha preferida en USA?

Tampa

¿Tu cancha favorita en Euskadi?

Markina

¿Cual era tu punto fuerte en tu juego?

Por destacar algo diría que la derecha; con el rebote también me arreglaba bien.

¿Tu punto débil?

Mira, me hubiera gustado manejar el costado mejor, nunca llegué a dominarlo como lo hacían otros como Inclán, Joey o tu hermano Zulaica.

¿Quién fue tu intendente favorito?

Beitia (Tampa); Lasa (Bridgeport).

¿El pelotari más completo que hayas visto?

Ondarres

¿Un zaguero?

Churruca

¿Quién fue tu rival más peligroso en las quinielas?

Inclán, sin duda. Era un contrario terrible. Te entraba al saque de cualquier manera y te tiraba de todo. Te volvía loco. Yo optaba por sacarle en globo para que me diera tiempo a llegar al remate. Jugué 4 temporadas en Milford con él. Solía decirme que prefería quedar el último en el record que segundo detrás mío, ja, ja.

¿Tu peor contrario en partidos?

Uriarte y Ondarres.

¿El mayor logro de tu carrera?

Lo he ganado todo. Mi carrera ha sido completa. Aquella final que ganamos a Castro II-Goiogana en San Juan de Luz fue algo increíble.

¿Algun tanto memorable?

Sí. Hubo uno en Tampa. Jugábamos un tanto de la single Almorza y yo. Dominaba Big Al y levanté 3 txik-txaks y en esto que paso a dominar. Le metí otros 3 chic-chac y El Caballo (Almorza) los levantó. Acabé el tanto de dejada. Big Al derrumbado en el suelo y yo también. El público puesto de pie nos ovacionó varios minutos. (yo fui testigo de aquel memorable momento)

¿Qué pelotari de la actualidad te gusta?

Goikoetxea. En la zaga Lopez, más que Irastorza.

¿Se juega más sucio hoy en día?

Sí. Cuando Goiko y estos cogen la pelota arrimada y se separan dando varios pasos… eso antes no se hacía.

¿Qué ha cambiado de tus tiempos a los de ahora?

Antes había mayor número de pelotaris de mucha calidad, tanto delanteros como zagueros. En la actualidad hay muy pocos.

¿Cuando jugabas en Bridgeport había uno del público que te llamaba «Boooooooli!!!» y tu siempre le contestabas, te acuerdas?

Claro que sí. (se ríe) Venía todos los domingos. Era un cubano que hace un tiempo vino a Markina de visita. Ahora vive en Dania.

¿Volverías a Florida para alguna exhibición?

No. Pero sí me gustaría jugar ese mes y medio en Ocala, me encantaría.

¿Te retiraste siendo el número uno?

Tenía 44 años. Había sido máximo ganador en Milford. Totorika me ofreció contrato pero le dije que no, decidí dejarlo. Todo lo que tenía que haber hecho en el jai-alai lo había conseguido.

    Nos despedimos a las puertas del bar, justo a unos metros del pequeño frontón donde el que se convertiría en máxima figura de la cesta punta dio su primeros pelotazos. Antes de irme me hizo un gesto como queriendo encestar una pelota imaginaria con la derecha mientras me decía: «¡¡Todavía eh!!»…

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