Rufino o El éxito dentro y fuera de la cancha

Mi querido Bandini
Hace unas semanas paseaba por Reyes Católicos —una calle peatonal del centro de San Sebastián, como bien conoces, una ciudad de poco más de 200.000 habitantes donde puedes pasar semanas sin tropezar con un ser conocido que vive a 200 metros—, imagínate la densidad de población.
La cosa es, Bandini, que de pronto, en ese cruce de gentes, la cara de una persona llamó poderosamente mi atención. Continue reading

Jugar en el Jai-Alai de Gernika

Hace años, todavía profesional de cesta-punta, fui a la consulta de un prestigioso psiquiatra de Bilbao. Un tipo que en cuanto lo vi me recordó a Freud, su calva y barba recortada, además de sus gafas redondas.
Me dijo que me tumbara en un diván. Él se sentó a mi lado.
“¿Qué le pasa?”
“Duermo mal y tengo pesadillas”.
“¿Le ocurre a menudo?”
“No, solo cuando me programan para jugar en Gernika. Esa semana es terrible y, para más inri, los días post-partido entro en depresión”.
“¿Depresión?, parece un caso serio”.
Le conté mi sueño, mi pesadilla. Estaba jugando en el frontón de Gernika y lo hacía desnudo. Solamente llevaba las zapatillas puestas, la cesta y el casco. ¡Ah! y la codera. El resto de mi cuerpo como Dios me trajo al mundo. Continue reading

¿Chimela?

Estimado Bandini, el cielo se ve gris y sopla el viento del sur con fuerza inusitada, a veces con tanta que las ráfagas de aire que penetran por la ventana agitan las hojas de las revistas de las estanterías de la biblioteca municipal, lugar del que te escribo. Igual es que al virus le ha dado por atacar a la cultura, o peor aún, que Trump anda tan desbocado que su ira ha llegado hasta este rincón del planeta. Continue reading